La estancia San Miguel y su historia.
(en construcción)
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Este párrafo pertenece a un relato de época, donde se puede apreciar los asentamientos fósiles en la cuenca del río lujan.
............."Habiéndose presentado á la "Sociedad Científica Argentina" los señores Breton Hnos., denunciando la existencia en las cercanías de Luján de un depósito de fósiles, en el cual aseguraban existir diez y siete animales de especies diferentes y raras, entre los cuales nombraban el Megatherium, el León, el Mastodon, el Mylodon, el Perro, el Glyptodon, el Caballo y otros ya estraidos, la Comisión Directiva comisionó á los infrascritos para verificar una excursión al paraje indicado.
Hé aquí la presentación:
Buenos Aires, Febrero 12 de 1876.
Al Sr. Presidente de la "Sociedad Científica Argentina"
......................"Al día siguiente, á las cinco de la mañana, nos pusimos en marcha hácia el río de Luján, acompañados por el soldado ya mencionado y por el Sr. Breton. A una legua y media de la villa nos detuvimos para aproximarnos á las barrancas del río, donde el interesado nos anunciaba existir lo que él llama sus canteras fosilíferas. Las barrancas del río Luján en aquel paraje tienen 3 m hasta 5 m de altura sobre el nivel ordinario del agua, que era el estado en que lo vimos. Son generalmente cortadas á pique, y las capas de que se componen presentan un aspecto bastante uniforme.
Cubiertas de vegetación en pequeños trayectos, por lo general, se muestran á la vista completamente desnudas, y permiten apreciar con facilidad la naturaleza especial del terreno y de las capas que, perfectamente definidas, invitan á detenerse á examinarlas.
La capa superior, de un espesor de 0 m, 40 hasta 0 m, 75, se compone, como en la mayor parte de la Provincia, de una capa de humus, ó tierra vegetal, que contiene una abundante proporción de arena, como todas las capas inferiores que hemos podido estudiar.
La capa subyacente presenta todos los indicios de que se ha formado, depositándose en agua parada.
Contiene numerosos restos de infusorios que no nos ha sido posible clasificar todavía, algunos de los cuales viven ahora en las lagunas.
En la misma capa se encuentran diseminados muchos restos de moluscos, perfectamente conservados en la generalidad. Pertenecen á especies cuya existencia en terrenos semejantes hemos podido constatar personalmente, en varias excursiones que hemos verificado en esta provincia.
En el río de la Matanza se encuentran en la misma formación subsiguiente á la capa de tierra vegetal, corno lo comunicamos á la Sociedad en la Memoria que se ha publicado en la II entrega de los Anales, pág. 89. (Una Excursion orillando el río de La Matanza).
En la Laguna de Chascomús, en el Arroyo de las Conchitas, en el Puente Chico, en San Fernando, en Buenos Aires y en el Río Carcarañal en Santa Fe, existe la misma capa, como lo demuestran los mismos moluscos que allí se encuentran.
Recogimos en el río Luján, numerosos ejemplares de la Ampullaria Canalículata (d'Orb) de diferentes edades, á juzgarlas por el desarrollo de la concha; y muchos ejemplares de Planorbis montanus (d'Orb.) esparcidos en la misma capa, y una especie cuya clasificación no hemos podido hacer todavía. Los moluscos de estas especies viven ahora solamente en aguas tranquilas, y así su presencia en un terreno es indicio de un antiguo arroyo, laguna ó bañado. En algunos parajes esta capa mide desde 0 m, 75 hasta 1 m, 25, con la excepción de un punto, del que más abajo nos ocuparemos.
Sigue otra capa de tierra pardo-amarillosa en unos puntos y parda en otros que eran los últimos que pudimos ver al nivel del agua. La parda difiere solamente de la pardo amarillosa en el estado de oxidación del fierro que da á ambos su coloración, debiendo notarse que en las capas que quedan siempre expuestas á la acción de las aguas permanentes se reduce el peróxido de hierro al estado de protóxido por las materias orgánicas que ellas contienen. Este fenómeno se observa al pie de todas las barrancas del río Paraná y de otros puntos que hemos observado, y las obras de salubricación que se practican actualmente en esta ciudad, demuestran que esta acción química no se produce únicamente en la misma orilla de los ríos.
En esta capa se empieza á formar la tosca, que es un producto secundario depositado por infiltraciones de aguas calcáreas.
Una particularidad nos ha llamado la atención por primera vez en estos terrenos.
En la parte superior de la tierra parda, á que nos referimos existen en dos parajes capas delgadas de toscas rodadas, depositadas del mismo modo que los guijarros que arrastran los ríos en la actualidad.
El espesor de estas irregularidades contenidas en la capa principal, varía de 0 m, 15 á 0 m, 25. El punto en que este fenómeno nos llamó la atención estaba precisamente en la gran cantera fosilífera, en que decía el Sr. Breton haber encontrado tan asombrosa cantidad de restos orgánicos cuaternarios. El aspecto geológico de esta parte de la barranca, cuyo corte adjuntamos, nos indujo á pensar inmediatamente después de examinar con detención las diferentes capas, que allí había sido una depresión del terreno en la época cuaternaria, y que en esta depresión corrían al principio aguas que arrastraron las toscas rodadas.
En épocas más recientes la corriente del agua se ha interrumpido, formándose lagunas, cuyo fondo queda perfectamente señalado por los moluscos que allí hemos recogido.
El terreno cuaternario forma aquí una curva, en cuya sección inferior se encuentra la capa mayor de tosca rodada.
Hemos podido estudiar esta corriente cuaternaria con esmero, porque estaban á la vista dos cortes, á poca distancia el uno del otro, á saber: en el río de Luján y en el arroyo de Marcos Díaz.
Esta circunstancia especial nos ha permitido determinar la dirección de una parte á lo menos del antiguo curso del agua.
Esta dirección es casi recta de Norte á Sud.
El arroyo de Marcos Díaz, al punto en que corta al antiguo alveo, corre del N.-O. al S.-E.; y el río de Luján del N.-E. al S.-O .
En este mismo arroyo de Marcos Díaz, nos indicaba al Sr. Breton un sitio donde decía haber encontrado restos de Mylodon Robustus.
A pocas cuadras de la desembocadura del arroyo en el Luján, encontramos el paraje indicado.
Emprendimos una excavación bastante extensa y profunda, fiados en la palabra del Sr. Breton, quien aseguraba haber dejado allí mismo los huesos del Mylodon.
Después de dos horas y media de la más prolija investigación, encontramos una vértebra que, suponemos pertenece á la especie Mylodon.
Nada mas fué posible encontrar, á pesar de la extensión del foso que abrimos, resolviéndonos á abandonar nuestras investigaciones en aquel punto, por creerlos del todo inútiles.
Volvimos al río de Luján, y descendiendo á la gran cantera, donde se encuentran las huellas del río cuaternario, invitamos al Sr. Breton á indicar un punto en qué cavar para verificar la exactitud de su denuncia, pues nada veíamos.
Vaciló mucho aquel señor, y al fin indicó un punto en el cual se hizo una regular excavación, que fué suspendida sin haber hallado cosa alguna y por instancias del mismo señor Breton, quien parecía empeñado en que cesaran nuestras pesquisas.
Nuestra opinión sobre este asunto se reduce á lo siguiente:
Los señores Breton Hnos. han encontrado en aquellos puntos algunos huesos fósiles y suponen que deben existir allí los esqueletos completos; de modo que piden dinero para verificar sus sospechas; y es claro que la Sociedad no debe aventurarse á anticiparles cantidad alguna.
Abandonadas las excavaciones, nos pusimos otra vez en marcha sobre la margen izquierda del arroyo Marcos Díaz, y lo orillamos hasta tres leguas de su desembocadura, donde su anchura se reduce á un metro en el cauce del agua, aunque es mayor de barranca á barranca.
Estas disminuyen en ese paraje y se confunden con la llanura, convirtiéndose también el arroyo en la cañada conocida por de Rocha.
Las barrancas del arroyo Marcos Díaz, son muy parecidas á las del río de Luján.
Donde empieza la cañada de Rocha, la capa superior se compone de una tierra arenosa de formación reciente, pues contiene restos de indios mezclados con huesos diferentes, rotos para extraer la médula. En cuatro puntos diferentes hemos encontrado depósitos bastante considerables de estos huesos rotos; algunos de ellos presentaban indicios de haber sido expuestos á la acción del fuego. Mezclados con los huesos se encontraban fragmentos de alfarería y algunos pedazos de sílex.
En un zanjón formado por las aguas llovedizas y situado á la distancia de tres leguas y media de la embocadura del arroyo Marcos Díaz en el río Luján, hemos hallado en terreno cuaternario, y á una profundidad de dos metros, parte de la mandíbula inferior de un guanaco fósil.
El hueso estaba bastante bien conservado, pero tan blando que hemos tenido bastante dificultad en conservarle entero, sobre todo en las partes envueltas en tosca.
La parte ulterior de la mandíbula falta, y no hemos podido encontrar otros huesos del mismo animal.
Esta mandíbula difiere poco de la del guanaco actual (Auchenia Guanaco), y los dientes son muy parecidos á los que tiene en su museo nuestro consocio el Sr. D. Francisco P. Moreno, y que fueron encontrados en la orilla de la laguna Vitel, cerca de Chascomús. No conocemos otros restos fósiles del guanaco; no los hay en el museo público de esta ciudad.
El Dr. Lund, en su descripción de exploraciones hechas en las cavernas del Brasil, habla de restos fósiles de llama y de guanaco, pero no sabemos que partes del esqueleto se han encontrado.
Saludamos al Presidente con toda consideración.
Estanislao S. Zeballos – Walter Reid
Tomado de: Anales de la Sociedad Científica Argentina, T. 1, Imp. E. Coni, Buenos Aires, 1876.
Ver http://www.lujanargentina.com/html/prehistoria.htm
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